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Archive for the ‘Novela Gráfica’ Category

Siempre me ha gustado Batman, desde que era pequeño, es uno de mis superhéroes favoritos, junto con spiderman. Cuando crecí comenzaron a tirarme otros palos dentro del mundillo del cómic, aunque DC siempre era mi elegida, y más concretamente Vertigo; con cosas como Lucifer, Hellblazer y tal. A pesar de eso, siempre guardé un lugarcito en mi corazón para el hombre araña y el hombre murciélago. Quizás al crecer, creí que mis dos superhéroes de la infancia eran demasiado infantiles (valga la redundancia), esto se termina definitivamente con Arkham Assylum.

Grant Morrison y Dave McKean (dibujante de Sandman, entre otras cosas, era el único de los dos que me sonaba) crearon esta novela gráfica llena de oscuridad y locura/cordura. El argumento es tan sencillo como decir que los enfermos del Hospital Psiquiátrico Arkham se han amotinado con varios rehenes -personal del centro- y su única petición es que Batman vaya a vivir con ellos, al lugar que según sus resquebrajadas conciencias pertenece.

Batman no tiene miedo de nada. Soy yo, yo estoy asustado. Tengo miedo de que el Joker esté e lo cierto sobre mi. A veces… pongo en duda lo racional de mis actos“. Lo dice Batman en el cómic justo después de escuchar las peticiones alocadas de su alter ego, el Joker. El Caballero Oscuro debe enfrentarse a todos los malvados psicópatas que ha parido DC para él, a quien se le ocurriría la fantástica idea de meterlos a todos juntitos en un solo sitio. Con este planteamiento nada halagüeño para el Caballero Oscuro comienza la historia narrada en este “lugar sensato en un mundo sensato

Una de las cosas que rompió moldes en su estreno (por los ochenta…) y marcó una nueva etapa en la narración gráfica fue la forma de estructurar las viñetas. Quizás se había visto ya antes (no sabría deciros, la verdad) pero nunca con el estilo gráfico que se puede ver en los trazos de McKean. Como veréis un poco más abajo, todo el ambiente y los mismos personajes son de un trazo borroso, que fuera de parecer flojo o carente de sentido, te envuelve de una manera extraña e impactante.

La trama en si, pues está bien, pero para mi no deja de ser simplemente resultona. Me pareció un tomo corto, extremadamente rápido para leer y con un final previsible que le quita la gracia a todo el asunto. Los cameos de los diversos malignos de Batman son una pasada, y los dialogos del Joker siempre son entretenidos -además podéis ver qué aspecto tan grotesco/enfermizo le ponen- aunque no le acabo de encontrar esa chispa o gracia que contienen otras obras del género (véase Watchmen como máximo exponente del mismo).

La historia del fundador del asilo Arkham es perturbadora a más no poder, pero a mi me ralentizaba un poco el ritmo… no se. Seguramente si esta obra hubiera llegado a mi hace solo un año, mi opinión habría sido bastante distinta, sin embargo ahora es lo que puedo ofrecer. Un concepto divertido y un argumento simplón con unos personajes impresionantes y un dibujo de lujo. ¿Qué nota le pondría? La verdad es que no tengo ni la menor idea, hay cosas que me gustan bastante, pero hay otras que no me acaban de convencer nada. Quizás un 7.5, esa nota intermedia y extraña que te deja un buen sabor de boca si eres conformista y un regustillo amargo si no lo eres.

Se de buena tinta que gente que pasa por el blog seguro se la ha leído, ¿opináis lo mismo que yo?

¡Un abrazo caminantes!

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Pues releyéndome Watchmen, tres de cada cuatro frases podrían ocupar un lugar en esta minisección. Así que aquí guardo una para la memoria. Es una de las cosas que piensa el náufrago del cómic, en uno de los mejores momentos de toda la historia de “La Fragata Negra“. Ahí va:

Al aproximarse la muerte, todas las criaturas descubren la capacidad que poseen para la violencia. Se revolcaba, arañana, era como una zarzarrosa al viento, un viento que comenzó a amainar. La resistenia que ofrecía fue menguando… Los caballos observaban, comprendiendo muy poco de lo que pasaba.

Cuando la muerte era ya algo inevitable, la resignación tiñó su mirada de una cierta madurez.

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Bueno, qué decir. Ahora mismo he terminado de releermelo para poder escribir esta reseña… y me ha gustado, si cabe, más que las otras veces. Cada vez más. La lectura de esta obra maestra es como un gráfico que asciende y asciende sin parar, cada vez que la vuelves a leer. Sinceramente, no sé por donde comenzar.

La trama en si no es muy complicada. La historia comienza en una Nueva York en plena guerra fría, con la paranoia de las bombas atómicas zumbando en todas las televisiones y radios. La muerte de un hombre debería pasar desapercibida entre toda la tensión mundial que se recoge en los telediarios… sin embargo, Edward Blake a.k.a El Comediante formaba parte de un tipo de gente difícil de obviar. Los Vigilantes, una moda de aventureros que se dio en Estados Unidos en los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial, se componían de gente normal que se disfrazaban y salían a la calle a combatir a los maleantes. Pues bien, El Comediante era uno de estos vigilantes que habían acabado trabajando para el gobierno, y la historia comienza con su muerte(¿suicidio/asesinato/robo?).

Estamos en 1985, los Vigilantes fueron ilegalizados por una ley que los obligó a dejar de vagabundear por las calles acabando con el mal. Todos dejaron sus prendas excepto uno: Rorschach. Éste fanático de la justicia comienza a investigar la muerte del Comediante y elabora una teoría sobre el porqué y el cómo. Cada paso que da le convence más de que hay un “asesino de enmascarados”, por lo que comienza a avisar a sus antiguos compañeros de fortuna para que estén alerta, pocos le creen al principio. Bueno, este es el planteamiento de la trama, luego se complica y va dando giros, pero no creo que esto sea lo mejor de esta obra magna de la novela gráfica.

Ambientada en un punto en el que la paranoia exacerbada bailaba en todos los telediarios, Moore y Gibbons encuentran el medio ideal para describir la decadencia y la ambigüedad de una sociedad que se creía mejor que todas las demás, pero que las temía hasta la última fibra de su ser. Podemos ver cómo la trama se enmaraña con la vida y milagros de los pobres Vigilantes retirados, dejándonos ver vidas vacías sin la máscara que los cubría, vidas sin emoción, solitarias y en definitiva, bastante tristes.

En su día, Watchmen y sus 12 (creo) números revolucionaron bastante el mundo del tebeo, debido a su inmejorable forma de contar una historia. Si V de Vendeta profundizaba en la narración con un guión sublime y una historia atrayente a más no poder, Watchmen atrae no solo por eso, sino por la calidad gráfica de sus páginas, y la fuerte expresividad de sus personajes. No soy dibujante, pero la verdad es que creo que es una obra magnífica en el plano estético y artístico, con un colorido adecuado y apagado imperante pero con ciertos destellos de luz cuando son necesarios. Hablar del guión es para tirarse de los pelos, impresionantes y fascinantes van siendo los pasos que das hacia un desenlace difícil de imaginar que culmina la serie… entre medio, personajes secundarios llenan las viñetas de sollozos y horror (con el cómic dentro del cómic titulado “La Fragata Negra“, la historia de un barco pirata y la espiral autodestructiva en la que cae una de sus víctimas), de esperanza y de sacrificio.

En definitiva, la cojas por donde la cojas, una obra maestra del cómic; atemporal, impregnada de una moralidad impresionante, emocionante, impactante… vamos, una delicia. Yo tengo la edición que Planeta sacó en el 2007, donde juntaban todos los 12 cómics en un super tomo enorme y en apariencia interminable. Entre los diferentes capítulos hay de tres a cuatro páginas con historias de dentro del mundo, ya sean páginas de periódico, diarios de los protagonistas, etcétera, que hacen que te metas más y más en la historia. Aunque entiendo que a alguien se le pueda hacer pesado y que acabe no gustándole, ya que la primera vez que lo lees, si no estás atento, puedes perder comba con cierta facilidad. Uno de los culpables de esto puede ser la visión que la sociedad tiene de los cómics, como algo pasajero, infantil y “fácil“, que no tienes que prestarle demasiada atención para poder disfrutar de ello.

Uno de los autores, un tal Moore (¿alguien lo conoce a este tipo?) parece que de tanto adorar a los dioses oscuros para que le den magia o no se qué historias, se le ha ido yendo un poco la castaña. No me extraña que se desvinculara del proyecto de la Liga de los Hombres Extraordinarios, ya que el cómic nada tiene que ver con el film, pero este… tiene muy buena pinta. Moore tiene el ego que un artista se puede permitir, ya que sus argumentaciones no dejan de ser ciertas, aunque radicales. Está claro que no va a quedar igual el espíritu del cómic cuando sea traspasado al celuloide, pero hostia bendita… puede quedar muy bien. Lo veo demasiado exagerado. Ahora esperemos no tener que darle la razón al bueno de Moore cuando salga la película, sin embargo cabe decir que Gibbons sí que sigue implicado, y no ha hecho que quiten su nombre de todos los sitios en los que pudiera salir.

Por último decir que espero que esta reseña solo sirva para una cosa: que los que no hayáis leído aún esta obra maestra del cómic lo hagáis, y que los que la hayáis leído la cojáis otra vez para disfrutar de sus mágicas páginas.

¡Un saludo y gracias por pasar!

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