Se conoce como Americana el aglutinamiento de tradiciones y culturas procedentes de los Estados Unidos de América. Un concepto que abarca artes plásticas, escénicas, arquitectura, educación, comunicación… Y puesto que también los comics, el cine, las comedias televisivas se han visto intensamente influenciados en el siglo pasado por la Americana, no puede ser mejor forma de empezar este humildemente pretencioso apartado musical en este blog con el álbum Americana de The Offspring.
Preparando esta entrada mentalmente estuve mirándome la puntuación de Allmusic y me quedé defepcionado de lo que los “expertos” musicales opinan otorgándole un mediocre 3 a este disco, a la altura de los lanzamientos comerciales que ha estado haciendo el grupo en la década actual. Lo que me devolvió en parte a tierra y analizar de forma más razonada el disco.
Como pequeño apunte, quiero comentar que cuando analizo un disco me paso escuchándolo toda la semana, comparando trabajos distintos del mismo artista o del mismo género, siempre que sea posible.
Con melodías pop, voz punk y un ligero remanente grunge, estas 12 pistas se grabaron a láser en los tímpanos los adolescentes de los 90, estos huérfanos de la generación X y hermanos mayores de la generación Y que somos.
Si bien The Offspring cedió ante la llamada del dinero, tal y como fue corroborando con sus sucesivas entregas, Americana supo mantener ese equilibrio mágico y cándido difícilmente repetible que convierte a un superventas (unas 13 millones de copias vendidas) en un clásico. Buena muestra de ello es el tema Pretty fly (for a white guy) que con elementos del hip hop conteporáneos cautivó a los oídos menos acostumbrados a las duras distorsiones y las voces del punk. Y el arranque ska de Why don’t you get a job? que además recuerda a Ob-la-di, ob-la-da. Los temas comerciales y pegadizos, éxitos en ventas desde el principio, no eran más que la cabeza del alfiler, cuya punta el tiempo ha reconocido al himno The kids aren’t alright que sí representa y representará musicalmente lo que fue The Offspring para siempre.
Pero más allá que lo que se atisba a oído descubierto, la lectura de las canciones no es menos reveladora. Americana nos habla de la cara desagradable de la cultura occidental. Si Pretty fly se burlaba de los blancos adinerados que se dedicaban a vestirse y comportarse igual que los negros e hispanos en los barrios deprimidos (ataque de paso al coetáneo Eminem, el rapero blanco) y The kids aren’t alright reflejaba la antítesis más que real del sueño americano, de cómo se destruyen vidas gracias a esa “libertad”, She’s got issues trata de la facilidad de exculparnos de los problemas emocionales viendo la paja en el ojo ajeno y Why don’t you get a job? se refiere a la vida de consumo y pseudolujo que pretenden tener las familias de rentas bajas. Todos estos son lastres sociales y morales que recordaremos de los 90 occidentales y que han dado forma a la humanidad de principios de siglo.
Sin ser después de todo un disco musicalmente remarcable, ni una reflexión especialmente comprometida, consiguió llegar a una generación de adolescentes que renegaban de Backstreet Boys, aborrecían a las Spice Girls y descubrían con la emoción de la mañana de Reyes vinilos de sus padres de Ramones, Bad Religion o Metallica. Tan sólo por esto, por sonar de la forma adecuada en el momento necesario, merece mucho más que la prensa le ha dado.

Gracias por el TrackBack a mi blog,
salu2!
Si el primer disparo encuentra el camino correcto, lo más fácil es que manteniendo el cañón apuntado en el mismo sentido y dirección (no jodamos) la siguiente bala tb de donde tiene que dar.
Contaremos esto como tu primer disparo.
Me ha quedado el coment entre espiritual-zen y bélico.
“Contaremos esto como tu primer disparo.”
Tú y cuántos más? xD